El presidente de la Cámara de Comercio e Industria de Acarigua-Araure (CCIAA), Wilfredo Soares, alertó sobre el severo impacto económico y social que genera la constante interdependencia entre los apagones y la escasez de combustible, situación que mantiene a la dinámica productiva del estado Portuguesa atrapada en un “círculo vicioso” de parálisis operativa.
De acuerdo con el representante gremial, las graves fluctuaciones e interrupciones del fluido eléctrico paralizan directamente los surtidores en las estaciones de servicio que no cuentan con plantas eléctricas, además de afectar los sistemas de refinación y bombeo de PDVSA.
Esta falla en la red de distribución retrasa masivamente el despacho del carburante, generando colas kilométricas y obligando a los usuarios a perder horas productivas para intentar abastecer sus vehículos.
A esta problemática se suma una fuerte competencia por el mismo insumo, ya que la gasolina dejó de ser utilizada exclusivamente para el transporte y pasó a abastecer generadores residenciales y comerciales. Ante los prolongados cortes de luz, los ciudadanos se ven en la necesidad de hacer colas con recipientes y bidones para alimentar plantas eléctricas en hogares y negocios a fin de conservar alimentos, bombear agua o mantener la conectividad.

Soares advirtió que al duplicarse la función del combustible —movilidad y generación eléctrica casera—, los inventarios disponibles en los establecimientos se agotan en una fracción del tiempo habitual. Esta sobreexposición agudiza la escasez estructural y alimenta el pánico colectivo, haciendo que las filas de espera sean cada vez más interminables.

El desgaste ciudadano y empresarial se evidencia en el alto porcentaje de ingresos que las familias y los comerciantes deben desviar para adquirir combustible suplementario. Asimismo, la falta de gasolina retrasa el traslado del personal técnico, alimentos y repuestos esenciales para mantener la infraestructura de la región, perpetuando el ciclo de fallas.
Soares expresó que el empresariado de Acarigua-Araure califica la coyuntura como una espiral donde la falta de luz incrementa la necesidad de gasolina, cuya escasez a su vez paraliza el despacho y obliga a los ciudadanos a consumir el propio combustible que buscan para mantener encendidos sus generadores, por lo que instan a atender de fondo la estabilidad de los servicios públicos en Portuguesa.
Prensa CCIAA



























