La instalación de un transformador en la subestación Portuguesa permitirá mejorar la estabilidad del sistema eléctrico, pero no resolverá los racionamientos mientras persistan las deficiencias en la generación, transmisión y distribución de energía. Así lo advirtió Jorge Luis Rojas, director presidente de la Comisión Eléctrica del Centro de Ingenieros del Estado Portuguesa y miembro de la Asociación Venezolana de Ingeniería Eléctrica, Mecánica y Profesiones Afines (AVIEM), quien reclamó un plan integral para atender la crisis.

Rojas reconoció que la instalación del equipo representa un avance esperado durante más de una década. “Es un logro para el Estado que tenemos que todos celebrar”, expresó. Sin embargo, insistió en que la obra no debe presentarse como una solución definitiva. “Con algo coyuntural, como es instalar un transformador, no se va a solucionar un problema que es totalmente estructural”, sostuvo.

El ingeniero señaló que Venezuela tiene cerca de 35.000 megavatios (MW) de capacidad instalada, pero estimó que solo dispone de unos 12.000 MW frente a un consumo de entre 15.000 y 16.000 MW. De acuerdo con esas cifras, la diferencia se sitúa entre 3.000 y 4.000 MW.

A esa insuficiencia, Rojas sumó las fallas en las líneas de transmisión de alta tensión. Según sus declaraciones, en marzo se registraron aproximadamente 200 interrupciones y fluctuaciones en esas líneas a escala nacional, mientras que en septiembre se produjeron más de 1.000 fluctuaciones.

También advirtió sobre el deterioro de las redes de distribución en Portuguesa. Comparó las aproximadamente 12.000 fallas anuales que, según dijo, se registraban anteriormente en los circuitos eléctricos del estado con las más de 100.000 que afirma que se contabilizan actualmente.

“Mientras exista ese déficit de energía, los racionamientos van a continuar”, afirmó.

Guanarito y otros municipios afrontan más fallas

Rojas identificó a Guanarito, Santa Rosalía, Papelón y San Genaro de Boconoíto entre los municipios más afectados por los apagones y los racionamientos. También mencionó otra localidad cuyo nombre no se distingue con claridad en la grabación.

Explicó que estas zonas dependen de redes de distribución de 34.000 y 34.500 voltios que atraviesan sectores rurales y están más expuestas a fallas. La distancia respecto a los principales centros de distribución, agregó, dificulta mantener la continuidad del servicio.

Sobre los equipos instalados recientemente en Guanarito, sostuvo que pueden ofrecer una mejora temporal, pero no resuelven las deficiencias estructurales. Cuestionó que las autoridades presenten estas intervenciones como una garantía de reducción de los racionamientos, cuando su alcance es limitado.

Las subestaciones operan al límite

El director de la Comisión Eléctrica afirmó que las subestaciones de Portuguesa están al 100 % de su capacidad, una condición que, según explicó, limita la posibilidad de distribuir más energía.

El transformador previsto para la subestación Portuguesa, ubicada en la vía hacia El Mamón, permitirá transformar la tensión de 400 a 115 kilovoltios (kV), de acuerdo con la descripción que ofreció Rojas. La incorporación mejorará la infraestructura de transformación, pero no resolverá por sí sola las limitaciones de transmisión ni las deficiencias de las redes que llevan la electricidad hasta los usuarios.

“¿Qué hacemos con generar la energía si no tenemos cómo transmitirla?”, planteó al insistir en que recuperar las plantas generadoras no basta si las líneas no pueden transportar esa producción y las redes de distribución continúan saturadas.

Por ello, reclamó que las inversiones se ejecuten de manera paralela en generación, transmisión y distribución. Entre las necesidades que mencionó están recuperar unidades generadoras, desarrollar proyectos de líneas de alta tensión y sustituir conductores que no tienen capacidad suficiente para transportar la energía requerida.

Advierte sobre el consumo residencial

Rojas también alertó sobre el peso del consumo residencial en Venezuela. Según su estimación, este sector se acerca al 80 % del consumo eléctrico nacional, una proporción que atribuyó al debilitamiento de la actividad industrial y comercial.

El ingeniero advirtió que una mejora temporal de la estabilidad podría llevar a los usuarios a comprar más equipos eléctricos y aumentar su consumo, lo que añadiría presión a un sistema que, según su diagnóstico, ya presenta un déficit de generación.

Por esa razón, cuestionó que se anuncien mejoras puntuales sin explicar qué otras medidas permitirán sostenerlas. “Lo que no vemos es que haya un plan elaborado macro”, afirmó. Planteó que Portuguesa necesita una hoja de ruta que detalle las obras y actuaciones necesarias para recuperar el servicio, articulada con una estrategia nacional.

Cuestiona el consumo de las luces navideñas

El representante gremial criticó la instalación de luces navideñas en plazas y redomas de la entidad mientras los usuarios afrontan racionamientos prolongados.

“Es una total locura que tú tengas un país con racionamientos tan brutales y, sin embargo, no des el ejemplo tú como gobernante, sino que haces una feria, haces un mitin, haces un show donde llenas de luces a todo el estado”, expresó.

Rojas sostuvo que estas instalaciones añaden consumo a un sistema con dificultades para cubrir la demanda. También cuestionó que la energía utilizada no genere ingresos para el sector eléctrico, pues afirmó que las alcaldías no pagan por ese consumo y que los convenios que anteriormente existían con las empresas eléctricas dejaron de funcionar.

En ese contexto, reclamó que las instituciones públicas también asuman el costo de la electricidad que utilizan, de modo que esos recursos puedan contribuir al mantenimiento y la recuperación del servicio.

“En cualquier país del mundo se desarrolla sin tener petróleo, pero no ha habido ni uno solo que se desarrolle sin tener energía eléctrica”, manifestó.

Propone inversión privada y cambios en el sector

Rojas consideró que la inversión privada puede contribuir a recuperar la infraestructura eléctrica ante las limitaciones financieras del Estado. Sin embargo, advirtió que para atraer capital nacional e internacional se necesita seguridad jurídica y un cambio en las políticas que, según dijo, han perjudicado a la industria.

También cuestionó los aumentos de tarifas que afectan a determinados sectores, entre ellos el agroindustrial, el comercial y los usuarios residenciales considerados de alto consumo. Sostuvo que las empresas y los comercios pueden trasladar esos costos a los precios de sus productos, por lo que el impacto termina recayendo en los consumidores.

A estas deficiencias añadió los problemas de comercialización: falta de medidores, ausencia de cobro en algunos sectores y recursos que no ingresan al sistema para financiar su mantenimiento y recuperación.

Rojas señaló que el Centro de Ingenieros y los profesionales agrupados en la Asociación Venezolana de Ingeniería Eléctrica, Mecánica y Profesiones Afines (AVIEM), a través de su delegación en Portuguesa, cuentan con especialistas dentro y fuera del país que podrían contribuir a diseñar soluciones. Reclamó que las autoridades aprovechen esa capacidad técnica y establezcan un plan que atienda la generación, la transmisión, la distribución y el cobro del servicio.

Para Rojas, el transformador representa una mejora necesaria, pero insuficiente frente a una crisis que requiere inversiones coordinadas y medidas de fondo.

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