Correspondió a Monseñor Gerardo Salas Arjona, obispo de la diócesis de Acarigua-Araure, presidir la sagrada misa conmemorativa al XIII aniversario del fallecimiento de Monseñor José Joaquín Morón Hidalgo, primer obispo de esta diócesis.
La celebración eucarística tuvo lugar en parroquia Sagrario Catedral Nuestra Señora de la Corteza, donde la feligresía se dió cita para acompañar el mensaje de Monseñor Salas, quien recordó con profunda gratitud y cariño el legado de fe, entrega pastoral y palabra sabia de Monseñor Joaquin.
Su recuerdo sigue vivo en el corazón de nuestra Iglesia local, porque a lo largo de su vida presbiteral, nos enseñó a caminar con esperanza y fidelidad al Evangelio, dejando una huella imborrable en cada comunidad parroquial que pastoreó, expresó.
Hoy, a 13 años de su partida, nos unimos en una sola oración, agradeciendo a Dios por el don de su ministerio episcopal, en estas tierras, dijo. Además, es su deseo que el ejemplo de amor incondicional de Monseñor Joaquín siga inspirando y guiando el camino de sus predecesores, que su memoria permanezca eternamente entre los fieles.

También, durante su disertación, hizo votos para que el espíritu de Monseñor Joaquín siga renovando la iglesia diocesana, y acompañe, espiritualmente, todas las debilidades y realidades que como diócesis e iglesia, como familia, como comunidad, se presenten.
Por último, pidió su ayuda para que les permita siempre estar alegres, atentos, “dispuestos a alabar a Dios con el corazón”.
La ceremonia culminó con el responso “Dona eis requiem” (Concédele Señor el descanso eterno), pronunciado por Monseñor Gerardo, ante la tumba donde reposan los restos de este buen pastor, oriundo de Boconó, quien dejó una huella de amor, paz y humildad durante su transitar por la iglesia diocesana. Paz a su alma.
Por Mayami Alvarado (CNP: 4.655)




























