En rueda de prensa sostenida con los medios regionales, Monseñor Gerardo Salas Arjona, Obispo de la diócesis de Acarigua-Araure, presentó el programa de la Campaña Nacional “Abrazo en Familia 2026”, inspirada bajo el lema “La alegría del amor que sana y reconstruye”.
El señor obispo estuvo acompañado del Pbro. Jesús Rafael Rivas y demás miembros de la pastoral Familiar diocesana, quienes intervinieron para dar a conocer los detalles y alcances de esta Campaña, tendiente a la formación, participación y unión de la familia en sus diversos espacios.
Inició la reunión con un vídeo promocional sobre la campaña, el cual dio paso a las diversas intervenciones, correspondiendo introducir el tema al Pbro. Jesús Rivas, invitando a cada uno de los presentes a vivir la experiencia, que para este año presenta cinco temáticas importantes. En primer lugar, Discernir la alegría en medio de la crisis. Un segundo tema, Transitar juntos en la realidad del hogar, un tercer tema, Caminar, escuchar y hablar en familia, como cuarto aspecto, Familia: unidos en la reconstrucción de nuestro hogar y un último tema, Quédate con nosotros Señor, por lo que la invitación es a vivir la experiencia de ese encuentro cercano con Cristo en cada hogar, entendiendo siempre que Dios nos da la fuerza y la gracia para continuar realmente fortalecidos cada día y poder vivir esta gracia.
La recomendación del sacerdote es a escucharnos, ya luego que nos hemos escuchado, que hemos compartido y realmente nos hemos apoyado, ahora vamos juntos a reconstruir nuestro hogar, es decir, lo que se había derrumbado vamos a orar juntos en familia para que podamos reconstruir y así realmente se irá fortaleciendo.
Por último, mencionó quédate en nuestra familia, tal como lo expone el pasaje de Lucas 24, cuando los discípulos iban de camino a Emaús y Jesús se les hace presente, es realmente la invitación que ellos le hacen a Jesús: “quédate con nosotros”. Por lo tanto, debemos acercarnos a la familia y hacerles la invitación que el señor viene a nuestra vida, a nuestros corazones y es el que nos va dando la oportunidad de avanzar.
Leivis de Aguilar, directora de la Pastoral Familiar diocesana, y su equipo de trabajo, detallaron acerca de la Campaña, la cual se va a desarrollar en fases. Una primera fase, inició el primero de octubre, a través de un video promocional, a manera de lanzamiento diocesano. Luego rueda de prensa y presentación a los medios de la estructura y en qué consiste la Campaña, acompañamiento comunicacional a través de carteleras, trípticos informativos, además de instruir a los agentes pastorales sobre la metodología para trabajarla, entre otros.
Del 19 al 31 de octubre, se contempla llevar el mensaje a las comunidades que necesitan esa escucha, esa esperanza, la alegría del amor de Dios. La tercera fase, prevista para el mes de noviembre, y específicamente el segundo domingo, estipula celebrar el Abrazo en Familia en cada parroquia, en cada familia.
Asimismo, avanzar con la campaña posicionando el lema en las instituciones educativas y empresas.
Desafíos
Entre éstos, poder visitar casa por casa y realizar asambleas comunitarias para conocer de cerca cuáles son las necesidades espirituales y sociales de cada hogar que tiene nuestra población, además, creación de los espacios de apoyo emocional formativo y espiritual. Asimismo, abarcar los sectores más vulnerables y alejados, donde la esperanza se ha debilitado, así como también, lograr que cada parroquia se convierta en un centro de acogida permanente. Monseñor Salas, por su parte, ante la inquietud reporteril, manifestó no contar con una variedad de alternativas para responder o poder solucionar todas las dificultades de las familias, pero una palabra, un gesto, una actitud, presencia, acompañamiento, una sonrisa, la alegría de un abrazo, una caricia, “pueden transformar la vida de unos esposos”.
Apoyo Comunicacional
Solicitó Monseñor Salas el apoyo de los periodistas y medios a la difusión a la Campaña, lo cual va a permitir que no solamente tenga ruido, sino que se aplique en el corazón de cada familia.
Es deseo del prelado que la campaña “no sea un saludo a la bandera”, sino que los medios hagan posible ese termómetro necesario, vinculante para que entre todos, aprendamos a reconstruir nuestras familias, ya que a su juicio “hay mucha ausencia de las familias hacia Dios”.
También, exhortó por la conversión pastoral en la diócesis, expresando que “la sinodalidad, llama a unir y vivir a Cristo en las diversas realidades”, sin protagonismos.
Por Mayami Alvarado (CNP: 4.655)





























