Interactuar con perros y gatos mejora el estado de ánimo de sus propietarios, al asociarse con más emociones positivas y menos emociones negativas en el momento, pero no reduce el impacto emocional del estrés cotidiano. Así lo concluye un estudio publicado el 15 de junio en la revista Frontiers in Psychology, que analiza los efectos inmediatos de la convivencia con animales de compañía.

La investigación fue realizada por Sanne Peeters, Nele Jacobs, Karin Hediger, Jannes Eshuis y Mayke Janssens, de universidades de Países Bajos y Suiza. El objetivo fue determinar si las interacciones diarias con perros y gatos se relacionan con un mayor bienestar emocional y si estas pueden amortiguar la respuesta emocional frente al estrés.

Para ello, el equipo utilizó la metodología de Evaluación Ecológica Momentánea (EMA), mediante la cual 188 propietarios de perros y gatos registraron su estado emocional, niveles de estrés e interacciones con sus mascotas en momentos aleatorios, hasta diez veces al día durante cinco días consecutivos. El análisis también controló variables como edad, sexo y contexto social de los participantes.

Los resultados muestran un patrón consistente: cuando las personas interactúan con sus mascotas, reportan un incremento de emociones positivas y una reducción de emociones negativas. Este efecto se observó tanto en propietarios de perros como de gatos, sin diferencias relevantes entre especies.

Sin embargo, el estudio no encontró evidencia de que estas interacciones atenúen el impacto emocional del estrés. Es decir, el contacto con las mascotas mejora el estado de ánimo, pero no funciona como un amortiguador frente a situaciones estresantes.

El análisis también identificó un hallazgo específico en el grupo de propietarios de gatos: durante episodios de estrés, una mayor interacción con el animal se asoció con una relación más intensa entre estrés y emociones negativas, en lugar de reducirla. Este patrón no se observó en los propietarios de perros.

La profesora adjunta de Psicología Mayke Janssens, de la Open University de Países Bajos y coautora del estudio, explicó que los resultados sugieren que el efecto positivo de interactuar con mascotas no se debe necesariamente a una reducción del estrés. En cambio, factores como la compañía, el vínculo afectivo o la conexión social podrían desempeñar un papel clave en el bienestar emocional, aunque esta hipótesis requiere más investigación.

Los autores advierten, no obstante, que el hallazgo en propietarios de gatos debe interpretarse con cautela, debido al menor tamaño de muestra en ese grupo y a la inconsistencia del efecto entre los distintos análisis realizados.

En conjunto, el estudio respalda la idea de que la interacción con perros y gatos tiene beneficios emocionales inmediatos, pero cuestiona que estos se expliquen por una disminución directa del estrés, abriendo la puerta a nuevas líneas de investigación sobre los mecanismos psicológicos implicados en la relación humano-animal.

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