Economistas y analistas financieros advirtieron que los nuevos límites establecidos para la compra de divisas por personas naturales a través de la banca podrían incrementar la presión sobre el mercado paralelo y ampliar la brecha cambiaria en Venezuela.
La medida, aplicada desde el 15 de junio mediante el sistema financiero, establece topes de 500 dólares semanales, 1.000 dólares mensuales y 12.000 dólares anuales para la adquisición de divisas por intervención cambiaria, según información difundida por entidades bancarias y reportes divulgados por medios especializados y usuarios del sistema financiero.
Analistas consultados coinciden en que el objetivo de la medida sería racionar la demanda de divisas dentro del mercado oficial y reducir la presión sobre las intervenciones cambiarias del Banco Central de Venezuela (BCV), aunque discrepan sobre su efectividad y sus posibles consecuencias para la estabilidad cambiaria.
El economista Asdrúbal Oliveros calificó la decisión como una “señal preocupante” y sostuvo que profundiza los controles cambiarios, genera incentivos al arbitraje y limita la capacidad del mercado formal para absorber la demanda de divisas.
En una publicación en la red social X, Oliveros afirmó que el resultado previsible de la medida es una mayor presión sobre el mercado paralelo y una ampliación de la brecha cambiaria, lo que dificultaría la reducción sostenida de la inflación. Asimismo, consideró que la política económica debería orientarse a ampliar la oferta de divisas, flexibilizar los mecanismos de asignación y reconocer la existencia de los distintos segmentos del mercado cambiario.
Por su parte, el analista financiero Hever Castro cuestionó la decisión de limitar a 1.000 dólares mensuales las compras de divisas mediante intervención cambiaria y afirmó que la medida representa una nueva restricción para el acceso al mercado oficial.
A través de la red social X, Castro señaló que el Gobierno mantiene mecanismos de intervención en lugar de avanzar hacia una liberación de la tasa de cambio. Además, sostuvo que se trata de una política similar a otras aplicadas durante años para restringir el acceso a divisas por parte de personas naturales.
El economista Manuel Sutherland indicó que el propósito del esquema es contener la demanda de dólares dentro del mercado oficial para intentar reducir la presión sobre el tipo de cambio. Sin embargo, advirtió que este tipo de controles genera distorsiones y representa un retroceso frente a procesos recientes de flexibilización.
Sutherland agregó que los sistemas de cupos pueden incentivar operaciones de arbitraje, mediante las cuales las divisas adquiridas a tasa oficial son revendidas posteriormente en mercados alternativos a precios superiores.
Entretanto, el especialista en finanzas Aldo Contreras consideró que la decisión contradice las expectativas de una mayor apertura económica y estimó que el impacto recaerá principalmente sobre los consumidores que requieran acceder a divisas a través de los mecanismos formales.
Hasta el momento, el Banco Central de Venezuela no ha publicado un comunicado oficial sobre la implementación de los nuevos límites ni sobre los criterios utilizados para establecer los cupos de compra de divisas.





























