El secretario de Defensa de Estados Unidos, Pete Hegseth, planteó la posibilidad de realizar ataques militares conjuntos con Colombia contra grupos armados, durante una reunión celebrada el 12 de agosto en Ciudad de Panamá.
Hegseth afirmó que Colombia había autorizado «operaciones militares conjuntas para destruir a terroristas y redes terroristas» y confirmó que había conversado con el ministro de Defensa colombiano, Jorge Eduardo Mora, sobre posibles ataques contra organizaciones como el Ejército de Liberación Nacional (ELN) y remanentes de las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC).
“Creo que ha llegado el momento de que los cárteles narcoterroristas se enfrenten al poder y las capacidades de todo el hemisferio, liderado por Estados Unidos”, afirmó Mora, un general de división retirado.
La reunión también formalizó la incorporación de Colombia a la Coalición Contra los Cárteles de las Américas, una alianza antinarcóticos liderada por Estados Unidos y formada por países del hemisferio occidental.
El encuentro ocurrió días después de la investidura del presidente colombiano Abelardo De La Espriella, quien prometió “erradicar definitivamente el flagelo de los cultivos ilícitos” y anunció que Colombia se uniría al programa Escudo de las Américas, impulsado por el presidente estadounidense Donald Trump.
De La Espriella también responsabilizó a su antecesor, el izquierdista Gustavo Petro, por la expansión de los grupos armados. El viernes, el Gobierno de Trump anunció planes para proporcionar 1.000 millones de dólares en asistencia de seguridad a la administración colombiana.
Hegseth comparó a los narcotraficantes con Al Qaeda y el Estado Islámico, y criticó a la Corte Penal Internacional. Además, instó a los países participantes en la coalición a retirarse de ese organismo.
El secretario de Defensa estadounidense invocó una versión renovada de la Doctrina Monroe y la denominó «Doctrina Donroe», un juego de palabras con el apellido de Trump.
“Defenderemos nuestro hemisferio de las amenazas externas”, afirmó Hegseth, quien incluyó entre ellas a los narcotraficantes y la influencia extranjera.
Según Reuters, la política estadounidense hacia América Latina se ha ampliado desde septiembre pasado, cuando Washington comenzó a lanzar ataques militares contra presuntas embarcaciones de narcotráfico que han dejado más de 200 muertos. En enero, una incursión de comandos liderada por Estados Unidos derrocó al presidente venezolano Nicolás Maduro.
Los críticos de los ataques estadounidenses sostienen que podrían constituir crímenes de guerra y que la Corte Penal Internacional debería investigarlos. Hegseth rechazó esas críticas y atacó públicamente al organismo durante la reunión.
Un funcionario estadounidense que habló bajo condición de anonimato dijo que se espera que la nueva asociación de seguridad con Colombia supere el nivel de cooperación alcanzado durante el Plan Colombia, iniciativa de lucha contra el narcotráfico desarrollada por ambos países.
El presidente de Panamá, José Raúl Mulino, calificó el narcotráfico como la mayor amenaza para la región y rechazó las preocupaciones sobre una posible afectación de la soberanía de los países integrantes de la coalición.
Mulino señaló que los grupos delictivos transnacionales dedicados al tráfico de drogas y personas constituyen las principales amenazas contra la soberanía regional. “Nunca habrá una paz sostenible si este enemigo avanza”, afirmó.
Con información de Reuters.


























