Venezuela enfrenta una de las emergencias sísmicas más graves de su historia reciente tras dos terremotos de magnitudes 7.2 y 7.5 registrados el 24 de junio, que han dejado al menos 164 muertos y 971 heridos, según el balance oficial más reciente difundido por autoridades venezolanas y confirmado por agencias internacionales.

Los sismos ocurrieron con una diferencia de 39 segundos y tuvieron su epicentro en la región norte del país, cerca del eje Morón–Carabobo. El movimiento telúrico se sintió en gran parte del territorio nacional, incluyendo Caracas y el estado costero de La Guaira, donde se concentra el mayor nivel de destrucción.

La presidenta interina, Delcy Rodríguez, declaró el estado de emergencia nacional y señaló a La Guaira como “zona de desastre” debido al colapso de más de 250 edificaciones y graves daños en infraestructura urbana. Las autoridades advirtieron que el balance de víctimas podría aumentar conforme avanzan las labores de rescate en zonas aún colapsadas o de difícil acceso.

El presidente de la Asamblea Nacional, Jorge Rodríguez, informó que el país registra al menos 138 réplicas posteriores al evento principal, lo que ha incrementado la inestabilidad estructural en distintas regiones, especialmente en la Gran Caracas, La Guaira y estados del norte del país.

Rodríguez añadió que la prioridad del Estado es la “unión nacional para salvar vidas” y acelerar las operaciones de rescate, en coordinación con equipos nacionales e internacionales.

El Gobierno confirmó la llegada de equipos de rescate especializados procedentes de Estados Unidos, México, España, Qatar y Naciones Unidas, que ya se encuentran desplegados o en tránsito hacia las zonas afectadas.

Como parte de las medidas de emergencia, el Ejecutivo ordenó la movilización de maquinaria pesada de empresas privadas para la remoción de escombros, la creación de un fondo de 200 millones de dólares para asistencia humanitaria y la activación de líneas de crédito para comerciantes afectados por el desastre.

El Aeropuerto Internacional Simón Bolívar permanece cerrado de forma temporal debido a daños estructurales, mientras continúan suspendidas actividades escolares y servicios no esenciales en áreas afectadas.

Las autoridades mantienen activos los protocolos de emergencia nacional mientras continúan las labores de búsqueda y evaluación de infraestructura crítica como hospitales, redes eléctricas y sistemas de transporte.

Según el Servicio Geológico de Estados Unidos (USGS), el fenómeno corresponde a un “doblete sísmico”, un evento en el que dos terremotos de gran magnitud ocurren en la misma zona en un intervalo muy corto de tiempo. Las autoridades mantienen los protocolos de emergencia activos mientras continúan las evaluaciones de infraestructura crítica en las zonas afectadas.

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